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Menopausia en 5 claves: lo que toda mujer debería saber

hace 4 horas
5 min de lectura

La menopausia llega, tarde o temprano, a todas las mujeres. Aun así, sigue rodeada de dudas, mitos y silencios: ¿es una enfermedad?, ¿hay que tratarla?, ¿qué cambia en el cuerpo? Entender qué pasa y qué se puede hacer permite vivir esta etapa con tranquilidad y cuidar la salud a largo plazo. Estas son cinco claves, explicadas de forma sencilla, que toda mujer debería conocer.



Clave 1: La menopausia es una etapa natural, no una enfermedad

Se confirma tras 12 meses sin menstruación y marca el fin de la etapa reproductiva; es normal, pero sus cambios merecen atención.

La menopausia ocurre cuando los ovarios dejan de liberar óvulos y producen mucho menos estrógenos, la hormona que regula el ciclo menstrual. Se confirma cuando han pasado 12 meses seguidos sin menstruación y llega, en promedio, alrededor de los 50 años, entre los 45 y los 55. Los años previos, llamados perimenopausia, traen reglas irregulares y los primeros síntomas.


En la mayoría de las mujeres el diagnóstico se hace por la edad y los síntomas, sin necesidad de exámenes hormonales. Conviene consultar si la menopausia llega antes de los 45 años, o si aparece después de una cirugía de ovarios o de un tratamiento como la quimioterapia, porque en esos casos el riesgo para los huesos y el corazón es mayor y requiere un seguimiento más cercano.


Clave 2: Los sofocos y el mal dormir sí tienen solución

Hasta 8 de cada 10 mujeres tienen sofocos; existen medidas y tratamientos que alivian estos síntomas y mejoran la calidad de vida.

Los sofocos son oleadas repentinas de calor en la cara, el cuello y el pecho, que pueden acompañarse de sudor y palpitaciones, y de noche interrumpen el sueño. En promedio duran unos 7 años, aunque en algunas mujeres se prolongan más. También son frecuentes el insomnio, la irritabilidad, la tristeza, la pérdida de interés y la resequedad vaginal, que puede causar molestias en las relaciones sexuales e infecciones urinarias más frecuentes.


Muchas veces ayudan los cambios de hábitos: vestirse en capas, mantener el cuarto fresco, evitar el cigarrillo, el alcohol, la cafeína y las comidas muy picantes, hacer ejercicio y bajar de peso si hay sobrepeso. Cuando los síntomas afectan la vida diaria, la terapia hormonal es el tratamiento más eficaz para los sofocos y puede ser una buena opción en mujeres sanas menores de 60 años o con menos de 10 años de menopausia. No es para todas: se evalúa con cuidado si hay antecedentes de cáncer de mama o de coágulos, y la vía por la piel (parche o gel) suele tener menos riesgo de coágulos que las pastillas. Para la resequedad vaginal hay cremas y óvulos de estrógeno de uso local, con muy poca absorción.


Clave 3: Después de la menopausia, los huesos pierden fuerza más rápido

La caída de estrógenos acelera la pérdida de masa ósea y aumenta el riesgo de osteoporosis y de fracturas.

Los estrógenos ayudan a mantener los huesos fuertes. Al bajar, el hueso se desgasta más rápido de lo que se renueva, y en los primeros 5 a 7 años después de la menopausia se puede perder hasta un 20 % de la masa ósea. Esta pérdida no duele ni se siente, y por eso muchas veces se descubre cuando ya ocurrió una fractura. Se estima que 1 de cada 3 mujeres mayores de 50 años sufrirá una fractura por osteoporosis.


La prevención empieza ahora: ejercicios de fuerza y de impacto moderado, como pesas, bandas elásticas, caminar a paso rápido o subir escaleras; una alimentación con suficiente calcio (alrededor de 1.200 mg al día entre comida y suplementos, si hacen falta), proteína y vitamina D; no fumar y limitar el alcohol. La densitometría ósea, un examen sencillo e indoloro, se recomienda en general desde los 65 años, o antes si hay factores de riesgo como antecedentes familiares, bajo peso, menopausia temprana o uso prolongado de corticoides. Si tomas levotiroxina, sepárala unas 4 horas del calcio.


Clave 4: El corazón también necesita cuidado en la menopausia

Después de la menopausia suben el colesterol, la presión y la grasa abdominal, y aumenta el riesgo cardiovascular.

Antes de la menopausia, los estrógenos ayudan a proteger el corazón y las arterias. Cuando disminuyen, es más común que suban el colesterol malo (LDL), la presión arterial y el azúcar en sangre, y que la grasa se acumule en la barriga, aunque no se coma más. Todo esto favorece el síndrome metabólico y aumenta el riesgo de infarto y de derrame cerebral, que son la principal causa de muerte en las mujeres.


Por eso, desde la perimenopausia conviene controlar la presión, el colesterol, la glucosa y el perímetro de la cintura, cuyo valor ideal es menos de 88 cm en la mujer. La mejor protección es una alimentación de estilo mediterráneo, con verduras, frutas, legumbres, pescado y aceite de oliva, y pocos ultraprocesados y azúcares; al menos 150 minutos de actividad física por semana, más 2 días de ejercicios de fuerza; dormir bien, manejar el estrés y no fumar.


Clave 5: El chequeo médico es tu mejor aliado en la menopausia

Una valoración integral permite tratar los síntomas, prevenir enfermedades y descartar otras causas que se parecen a la menopausia.

Muchos síntomas de la menopausia, como el cansancio, el cambio de peso, el mal dormir y el decaimiento, también pueden deberse a problemas de tiroides, anemia o depresión. Por eso, la consulta incluye una buena conversación sobre cómo te sientes y exámenes según cada caso: presión arterial, peso y cintura, colesterol, glucosa, TSH (para revisar la tiroides) y vitamina D, además de la mamografía y la citología según tu edad y tus antecedentes.


Consulta sin esperar si tienes sangrado vaginal después de 12 meses sin menstruación, sangrados muy abundantes o frecuentes, síntomas que te impiden trabajar o dormir, dolor de pecho, falta de aire o palpitaciones, o si la menopausia llegó antes de los 45 años. Cada mujer vive esta etapa de forma distinta, y el tratamiento se decide contigo, según tus síntomas, tus antecedentes y lo que más te importa.


Conclusión


La menopausia no es una enfermedad, pero sí es un momento clave para cuidar la salud. Conocer sus síntomas, proteger los huesos y el corazón, y hacerte chequeos periódicos te permite vivir esta etapa con bienestar y prevenir problemas futuros. No tienes que aguantar los síntomas en silencio ni tomar decisiones sin información. Si estás en la perimenopausia o la menopausia, o tienes dudas sobre lo que sientes, una valoración en medicina interna es el primer paso para encontrar el mejor camino para ti.


Bibliografía


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  • LeBoff, M. S., et al. (2022). The clinician’s guide to prevention and treatment of osteoporosis. Osteoporosis International, 33(10), 2049-2102.

 
 
 

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