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Alergias en aumento: lo que la contaminación y la inflamación silenciosa están haciendo en tu cuerpo

¿Has notado que cada vez más personas sufren de rinitis, asma, dermatitis, alergias alimentarias o intolerancias? No es una percepción aislada. En las últimas décadas, las enfermedades alérgicas han aumentado de manera sostenida en todo el mundo y hoy representan uno de los mayores retos de salud pública. Se estima que cerca de una de cada tres personas presentará algún tipo de enfermedad alérgica a lo largo de su vida, y la tendencia continúa en ascenso.



Aunque la predisposición genética desempeña un papel importante, hoy sabemos que el entorno en el que vivimos influye de manera decisiva en el funcionamiento de nuestro sistema inmunológico. La contaminación ambiental, el cambio climático, las modificaciones en la alimentación, el sedentarismo y otros factores asociados al estilo de vida moderno parecen contribuir a un estado de inflamación persistente y de baja intensidad que favorece el desarrollo de enfermedades alérgicas y posiblemente otras patologías crónicas.


1. Las alergias están aumentando en todo el mundo


Las enfermedades alérgicas han mostrado un incremento progresivo desde mediados del siglo XX, especialmente en zonas urbanas e industrializadas. El asma afecta actualmente a cerca de 262 millones de personas en el mundo y continúa siendo una de las enfermedades crónicas más frecuentes en la infancia. Además, estudios recientes muestran que las alergias estacionales, el eccema y las alergias alimentarias son cada vez más comunes tanto en niños como en adultos.


Este aumento probablemente no puede explicarse únicamente por una mejor capacidad diagnóstica. La velocidad con la que ha cambiado la prevalencia de estas enfermedades sugiere que factores ambientales y modificaciones en el estilo de vida están alterando la manera en que nuestro sistema inmunológico aprende a reconocer qué sustancias son inofensivas y cuáles representan una amenaza real.


2. La contaminación no solo afecta los pulmones


Tradicionalmente se ha relacionado la contaminación con enfermedades respiratorias, pero hoy sabemos que sus efectos van mucho más allá. La Organización Mundial de la Salud estima que el 99 % de la población mundial respira aire que supera los niveles considerados seguros. Las partículas finas, el dióxido de nitrógeno y otros contaminantes pueden ingresar al organismo a través de los pulmones y alcanzar la circulación sanguínea.


Una vez dentro del cuerpo, estas sustancias favorecen procesos de estrés oxidativo e inflamación sistémica de bajo grado, un fenómeno silencioso que puede mantenerse durante años. Este estado inflamatorio persistente no solo se ha asociado con enfermedades cardiovasculares y metabólicas, sino también con una mayor susceptibilidad a desarrollar síntomas alérgicos o agravar patologías ya existentes, como el asma, la rinitis o la dermatitis atópica.


3. ¿Qué es la inflamación silenciosa y por qué importa?

La inflamación es una respuesta natural de defensa del organismo. Sin embargo, cuando permanece activada de manera constante y en niveles bajos, puede convertirse en un factor de riesgo para múltiples enfermedades. A diferencia de una infección aguda, esta inflamación no suele producir síntomas evidentes, por lo que muchas personas desconocen que la padecen.


La exposición continua a contaminantes ambientales, dietas ultraprocesadas, alteraciones del sueño, estrés crónico y sedentarismo puede contribuir a mantener este estado inflamatorio. Diversas investigaciones sugieren que esta activación inmunológica sostenida favorece respuestas exageradas frente a sustancias que normalmente serían toleradas, como pólenes, ácaros, alimentos o epitelios de animales.


4. El cambio climático también está modificando las alergias


El calentamiento global está alterando la duración y la intensidad de las temporadas de polinización. En muchas regiones del mundo, las estaciones de polen comienzan antes, duran más tiempo y producen mayores concentraciones de partículas alergénicas en el ambiente.


Adicionalmente, algunos contaminantes atmosféricos pueden aumentar la capacidad alergénica del polen, haciendo que personas previamente asintomáticas desarrollen síntomas o que quienes ya tienen alergias experimenten cuadros más severos. Este fenómeno explica, en parte, por qué muchos pacientes refieren que sus síntomas empeoran año tras año, aun cuando sus hábitos personales no hayan cambiado significativamente.


5. ¿Podemos hacer algo para disminuir nuestro riesgo?


Aunque no es posible controlar completamente la calidad del aire que respiramos, sí existen estrategias que pueden ayudar a disminuir la carga inflamatoria del organismo. Mantener una alimentación rica en frutas, verduras y alimentos frescos, realizar actividad física regular, dormir adecuadamente y evitar el tabaquismo son medidas que contribuyen a modular la respuesta inmunológica.


También puede ser útil vigilar la calidad del aire en días de alta contaminación, utilizar purificadores en determinados contextos, reducir la exposición innecesaria a irritantes ambientales y consultar oportunamente al médico cuando aparezcan síntomas persistentes. Entender que las alergias forman parte de un fenómeno más amplio relacionado con nuestra interacción con el ambiente permite abordarlas de manera más integral y preventiva.


Conclusión


Las alergias son mucho más que una molestia estacional. Su incremento en las últimas décadas refleja cambios profundos en nuestro entorno y en la forma en que nuestro organismo responde a él. La contaminación ambiental, la inflamación sistémica de bajo grado y las transformaciones asociadas al estilo de vida moderno parecen desempeñar un papel importante en este fenómeno. Comprender estas conexiones no solo ayuda a tratar mejor las enfermedades alérgicas, sino también a promover estrategias que favorezcan una salud más resiliente a largo plazo.


Bibliografía

  • Organización Mundial de la Salud. Ambient (outdoor) air pollution. Actualización 2024.

  • Organización Mundial de la Salud. Air Pollution Data Portal y Global Health Observatory, 2024.

  • Organización Mundial de la Salud. Asthma Fact Sheet, 2024.

  • WHO. Climate change, air pollution, pollen and health. 2025.

  • UK Biobank Study. Ambient air pollution, low-grade inflammation and lung function. 2024.

  • Environmental exposures drive the development of allergic diseases. Allergy. 2024.

 
 
 
dra beatriz ballesteros
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